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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Durante siglos no hubo un número para «nada»

Parece la cosa más obvia del mundo, pero el cero es un invento sorprendentemente tardío.

Los números romanos no tienen ningún símbolo para «nada»: por eso hacer cuentas con ellos era una pesadilla. La idea del cero como un número con el que se puede sumar y multiplicar llegó desde la India —el matemático Brahmagupta dio sus reglas hacia el año 628— y tardó siglos en cruzar hasta Europa a través del mundo árabe.

Sin ese pequeño círculo que significa «nada» no existirían ni el álgebra, ni los ordenadores, ni este texto.