← Todas las lecturas

Curiosidad · Del catálogo de Margen

Tu esqueleto no es el mismo de hace 10 años

Los huesos parecen lo más muerto y quieto de tu cuerpo, pero son tejido vivo, atravesado por vasos y nervios, en obras las veinticuatro horas.

Dos cuadrillas trabajan sin descanso. Unas células, los osteoclastos, van picando y retirando hueso viejo. Otras, los osteoblastos, rellenan el hueco con material nuevo. Este relevo constante repara microgrietas, ajusta la forma del hueso a los esfuerzos del día y libera calcio a la sangre cuando hace falta.

El ritmo es tan sostenido que, a lo largo de unos diez años, prácticamente todo tu esqueleto se ha renovado. El fémur con el que corrías de niño ya no existe: lo han sustituido pieza a pieza.

Así que cuando alguien te diga que eres duro de roer, tiene razón a medias. Por dentro te están rehaciendo entero, y ni te enteras.