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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Ningún avión lleva una caja negra: son dos bloques naranjas

La caja negra de un avión son en realidad dos aparatos naranjas, no negros, atornillados a la cola: el FDR, que graba datos de vuelo, y el CVR, la voz de cabina. El apodo lo popularizó el ingeniero australiano David Warren en 1953: llamó «Little Black Box» a su prototipo, la primera grabadora de vuelo del mundo. Se pintan en International Orange desde los años sesenta para que se vean entre los restos de aluminio. El estándar internacional TSO-C123c les exige aguantar 1.100 °C durante 30 minutos, 6.000 metros bajo el agua durante 30 días y una parada instantánea desde 750 km/h. Dentro del bloque de acero inoxidable hay una carcasa de aluminio, fibra cerámica de 25 mm y una placa de memoria de estado sólido sin partes móviles. El FDR graba 25 horas de datos con hasta 3.000 parámetros por segundo; el CVR, las 2 últimas de cabina en cuatro canales. Al hundirse, un transmisor acústico (Underwater Locator Beacon) emite un pulso a 37,5 kHz durante 90 días.