← Todas las lecturas

Microrrelato · Del catálogo de Margen

El 47

La línea 47 se suprimió hace nueve años, pero el señor Andrés baja cada tarde a las seis y espera en la marquesina de la esquina. En el barrio lo sabemos todos y nadie se lo dice. Le devolvemos el saludo y le dejamos su banco.

Ayer me senté con él. Me preguntó si yo también esperaba el 47; le dije que sí, por no desairarlo. Hablamos de la panadería que ya no está y de lo pronto que anochece últimamente. A las seis y diez chasqueó la lengua: «Hoy viene con retraso».

A las seis y once, un autobús dobló la esquina con el 47 iluminado en el frontal. Se detuvo. Abrió las puertas. El señor Andrés subió sin ninguna sorpresa, saludó al conductor por su nombre y se sentó junto a la ventanilla, como quien vuelve a casa.

No me atreví a subir.

Hoy son las seis y estoy en la marquesina. Por si el 47 pasa dos veces.