Curiosidad · Del catálogo de Margen
Tu intestino tiene más neuronas que tu médula espinal

1899. El fisiólogo británico John Newport Langley bautiza "sistema nervioso entérico" a la red de neuronas del tubo digestivo. Coloca la palabra en su tratado y casi nadie la lee.
1965. Michael Gershon, neurogastroenterólogo estadounidense en Columbia, empieza a contarlas. Encuentra neuronas intestinales que no dependen del cerebro para funcionar: reflejos, movimientos, memoria química de lo que comes. Los cirujanos que cortan el nervio vago descubren que el intestino sigue trabajando como si nada; nadie le está mandando desde arriba.
1998. Gershon publica "El segundo cerebro". El nombre pega. El dato que va detrás pega más: en el intestino de un adulto hay unos 500 millones de neuronas. En la médula espinal, cinco veces menos: 100 millones. Y no son neuronas cualesquiera: son casi todos los tipos que existen en el cráneo, con sus mismos neurotransmisores.
2011. Otro grupo mide la serotonina del cuerpo. El 90 % la fabrica el intestino, no el cerebro. La misma molécula que decide tu ánimo se cocina abajo y sube por el nervio vago; los antidepresivos que actúan sobre la serotonina también revuelven la digestión, por eso.
Hoy. La medicina lo escribe sin drama: no hay dos cerebros, hay uno y medio. El medio son 500 millones de neuronas que responden a lo que has cenado antes de que tú te enteres.