Curiosidad · Del catálogo de Margen
El azúcar no altera a los niños: lo midieron en 1994

Treinta y cinco madres estaban convencidas de que el azúcar volvía locos a sus hijos. En 1994, dos psicólogos de la Universidad de Kentucky, Daniel Hoover y Richard Milich, las reunieron y le dieron a cada niño la misma bebida con aspartamo, un edulcorante que no lleva azúcar. Lo único que cambió fue la etiqueta.
A la mitad de las madres les dijeron que su hijo acababa de tomar una dosis grande de azúcar; a la otra mitad, que había tomado el edulcorante. Después las grabaron jugando con ellos. Las del grupo del azúcar calificaron a sus hijos de mucho más hiperactivos, y en el vídeo se las ve corregirlos más, criticarlos más y no dejarlos en paz ni un momento. Los niños eran los mismos y la bebida era la misma.
Un año más tarde, la revista médica JAMA publicó el recuento de veintitrés estudios doblemente ciegos: el azúcar no afecta ni a la conducta ni al rendimiento de los niños, tampoco de los diagnosticados de hiperactividad. La idea creció al calor de la dieta que el alergólogo Benjamin Feingold puso de moda en 1975 contra los aditivos, y aguanta porque el azúcar aparece justo donde los niños se desmadran: en las fiestas.
En el próximo cumpleaños, míralos veinte minutos antes de que salga la tarta. Vas a oír el mismo ruido con la tarta todavía en la caja.