
Existe un animal diminuto, de menos de un milímetro, que resiste lo que mataría a casi cualquier ser vivo: el vacío del espacio, la radiación cósmica y temperaturas cercanas al cero absoluto. Se llama tardígrado, u oso de agua.
En 2007, un experimento europeo llevó tardígrados al espacio y los expuso directamente al vacío y a la radiación solar en órbita. Muchos sobrevivieron, y algunos incluso pusieron huevos que eclosionaron con normalidad al volver.
Su secreto es entrar en un estado de vida latente: expulsan casi toda su agua, se encogen y detienen su metabolismo casi por completo, esperando a que las condiciones mejoren. Son, quizá, la criatura más resistente que se conoce.
Fuente: Agencia Espacial Europea (ESA)