
En cada uno de tus ojos existe un punto por el que no ves absolutamente nada. Y, sin embargo, no percibes ningún agujero negro en el mundo. ¿Por qué?
Ese punto ciego está donde el nervio óptico sale del ojo: ahí no hay células sensibles a la luz. Todos lo tenemos, en ambos ojos. La razón de que no lo notemos es que el cerebro rellena el vacío inventando, a partir de lo que hay alrededor, lo que supone que debería estar ahí.
Con un truco sencillo puedes cazarlo: cierra un ojo, fija la vista en un punto y desliza un dedo por el lado hasta que, de pronto, desaparezca. Buena parte de lo que crees ver, en realidad, tu cerebro lo está rellenando por ti.
Fuente: American Academy of Ophthalmology