
Casi todos aprendimos en la escuela que la lengua tiene zonas: la punta para lo dulce, los lados para lo salado y lo ácido, el fondo para lo amargo. Ese famoso mapa es un error.
En realidad, todas las regiones de la lengua con papilas gustativas pueden detectar los cinco sabores básicos. El mito nació de la mala interpretación de un estudio alemán de 1901: alguien tradujo unos pequeños cambios de sensibilidad como si fueran zonas exclusivas, y el dibujo acabó en los libros de texto durante décadas.
La próxima vez que pruebes algo dulce, fíjate: lo notas en toda la boca, no solo en la punta. La ciencia tardó casi un siglo en borrar ese mapa.
Fuente: revista Nature