Idea · Del catálogo de Margen
El trabajo se hincha hasta llenar el tiempo que le des

En 1955, el historiador Cyril Northcote Parkinson abrió un ensayo en The Economist con una frase que ya no ha salido de los manuales: «el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para terminarlo». Su ejemplo era una señora con el día libre entero para enviar una postal: una hora buscando las gafas, otra decidiendo la frase, otra dudando si llevar paraguas hasta el buzón. Lo que una persona ocupada resuelve en tres minutos puede, con la agenda vacía, devorar una jornada.
La lección práctica está en darle la vuelta: si el trabajo se adapta al recipiente, elige tú el recipiente. Un informe con una semana de plazo se convierte en una semana de informe; el mismo informe con una tarde, en una tarde. No es magia ni prisa: es que el límite obliga a decidir qué importa y qué era relleno.
Prueba la versión doméstica: a la próxima tarea, dale la mitad del tiempo que pensabas darle, con un reloj a la vista. Casi nada cabe en el hueco original. Casi todo cabe en uno más pequeño.