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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La frontera que parte casas por la mitad

Baarle parece un pueblo normal del sur de los Países Bajos, hasta que miras el suelo: cruces blancas marcan por dónde pasa la frontera con Bélgica. Y pasa por todas partes: atraviesa calles, jardines, cafeterías y viviendas. El municipio belga, Baarle-Hertog, está formado por 22 enclaves incrustados en territorio neerlandés; y dentro de algunos hay, a su vez, parcelas neerlandesas.

El origen es medieval: siglos de compraventas y cesiones de tierras entre señores feudales dejaron un puzle que nadie se molestó en ordenar. Cuando Bélgica y los Países Bajos se separaron en el siglo XIX, heredaron el lío y decidieron conservarlo.

¿Y las casas partidas en dos? Rige una norma deliciosa: tu país es el de tu puerta principal. Durante años, algunos comercios movieron la entrada unos metros para acogerse a las leyes que más les convenían.

Hay fronteras que separan. Esta, más bien, decora.