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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La ruleta trucada que se coló en el diccionario

En 1934, dos personajes llamados Strauss y Perlowitz desembarcaron en España con una ruleta eléctrica bautizada con sus apellidos: «Straperlo». La presentaban como juego de habilidad para esquivar la prohibición del juego de azar, y para instalarla en San Sebastián repartieron favores y sobornos entre políticos del partido de Lerroux.

El montaje duró horas: la policía cerró la sala casi de inmediato. Despechado, Strauss lo contó todo en una carta al presidente de la República, y el escándalo de 1935 se llevó por delante al Gobierno y hundió al Partido Radical a las puertas de la Guerra Civil.

La palabra, en cambio, prosperó. «Estraperlo» pasó a significar chanchullo y, en la posguerra del hambre, acabó nombrando el mercado negro del racionamiento.

La ruleta apenas giró unas horas. La palabra lleva noventa años girando.