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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La siesta se llama así por un reloj romano

Los romanos dividían el día en doce horas, contadas desde el amanecer. La «hora sexta» caía justo a mediodía, cuando el sol aprieta y trabajar en el Mediterráneo se vuelve mala idea. Descansar en ese momento era guardar la sexta: de «sexta» salió «siesta».

O sea, que la siesta no se llama así por dormir, sino por la hora a la que se duerme. Primero fue una posición del sol; después, una costumbre; al final, un sustantivo con derecho a verbo propio: sestear.

La palabra ha resultado ser uno de los grandes éxitos de exportación del español: se dice «siesta» en inglés, en francés, en alemán y en medio mundo, casi siempre sin traducir.

Hay imperios que dejan acueductos. El nuestro dejó, entre otras cosas, la hora oficial de echarse un rato.