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Curiosidad · Del catálogo de Margen

La Estatua de la Libertad nació marrón

La Estatua de la Libertad no fue siempre verde. Al inaugurarse en 1886 era de un marrón cobrizo brillante, como una moneda nueva.

Está recubierta de finas láminas de cobre, y el cobre, al reaccionar durante años con el aire y la lluvia, se cubre de una capa verdosa llamada pátina. Tardó unas tres décadas en cambiar de color por completo.

Esa pátina, además, la protege: por eso nunca se ha «limpiado» para devolverle el marrón original.