Nada importante estuvo nunca listo. Solo estuvo lo bastante empezado como para dejar de escondernos.
Esperamos al momento perfecto igual que se espera a un tren que nadie ha programado. El hijo, el libro, la mudanza, la conversación difícil: si esperas a estar preparado, esperarás a estar muerto, que es la única preparación completa.
Empezar mal es una forma de respeto. Significa que la cosa te importaba más que tu propia dignidad.