← Todas las lecturas

Idea · Del catálogo de Margen

Lo que separa tu baño de la alcantarilla son 5 centímetros

Enciendes la calefacción por primera vez del año, pasas por delante del baño de invitados —el que no usa nadie desde julio— y te llega un olor a alcantarilla. Ahí dentro no hay nada atascado: lo que faltan son cinco centímetros de agua que se han evaporado solos mientras nadie abría el grifo.

Esto es lo único que separa tu cuarto de baño del colector de la calle: una curva de tubo con agua dentro. Se llama cierre hidráulico y es el codo en forma de U que hay debajo del lavabo, dentro del bote sifónico de la ducha y en el fondo de cada sumidero. El agua se queda atrapada ahí por gravedad y hace de tapón: los gases del alcantarillado empujan desde abajo y no pasan, porque empujar agua cuesta. El Código Técnico de la Edificación, que es la norma que rige lo que se construye en España, exige una altura de cierre de 50 milímetros en los desagües de uso continuo y de 70 en los de uso esporádico, con un máximo de 100. Cinco centímetros de agua del grifo, y siete en el baño que nadie usa, que es justamente el que se queda sin ellos.

Y esa agua se va de tres maneras distintas, que se diagnostican sin herramientas y sin levantar nada.

Se evapora. Es el caso del piso cerrado, del baño de la habitación que nadie usa, del sumidero del garaje, del desagüe de la terraza en verano. Si nadie abre el grifo, esos cinco centímetros se van solos en unas semanas, y más deprisa con calefacción o con calor seco. Síntoma: el olor está desde el minuto uno al volver y no se mueve.

Se la lleva la succión. Cuando una columna de agua baja de golpe por la bajante —el váter de un vecino de arriba, una lavadora vaciando— arrastra aire detrás y crea una depresión. Si la bajante no ventila bien, esa depresión se chupa el tapón de tu sifón. Síntoma: el baño huele a ratos, y los ratos coinciden con ruido de agua en la pared. Casi siempre se oye un gorgoteo en el lavabo justo antes.

No hay sifón. Pasa más de lo que parece con lavadoras y lavavajillas empalmados de cualquier manera a un desagüe sin codo. Síntoma: huele siempre, también en invierno, también con la casa llena de gente.

Qué hacer, por este orden y sin llamar a nadie todavía:

1. Echa un litro o dos de agua por cada desagüe de la casa, incluidos los que no usas nunca. Un vaso no basta: tiene que llenar la curva entera y sobrar.

2. Encima del agua, echa una cucharada de aceite de cocina del más barato. Flota, no se evapora y le compra al tapón varios meses de vida. Es lo que hacen los conserjes de los edificios con locales vacantes.

3. Vuelve a oler a los diez minutos. Si el olor se va y no vuelve, era evaporación y lo has arreglado tú.

4. Si vuelve a los dos o tres días, la evaporación queda descartada: tienes succión, o una bajante que ventila mal, y eso ya es del edificio. Ahí sí se llama, y se llama con el dato en la mano: «huele justo cuando alguien tira de la cisterna».

5. Para un desagüe que no vas a volver a usar, existen válvulas de sifón seco, que cierran con una membrana en vez de con agua y por tanto no se evaporan. Y si de verdad no lo vas a usar, se puede tapar y punto.

Hasta aquí es una molestia doméstica. En Hong Kong, hace veintitrés años, este mismo detalle de fontanería acabó en un informe de epidemia.

Durante el brote de SARS de 2003, un complejo de viviendas de Kowloon llamado Amoy Gardens acumuló 321 casos a fecha del 15 de abril, y alrededor del 41 % se concentraron en un solo bloque, el E. Los investigadores encontraron que los vecinos limpiaban el suelo del baño con fregona en vez de echar agua por el sumidero, de modo que aquellos cierres hidráulicos estaban secos. El Departamento de Sanidad de Hong Kong describió el 17 de abril de 2003 una comprobación muy sencilla: pegaron tiras de papel sobre los sumideros de esos baños —cuartos de unos 3,5 metros cuadrados— y el aire que subía de la bajante las movía hacia dentro de la vivienda, más todavía con el extractor encendido. El equipo de la Organización Mundial de la Salud que fue después a tomar muestras no encontró ni material genético del virus ni virus vivo. El sifón seco no fue la única causa de aquel brote, pero estaba en la lista.

Hazlo esta tarde y no el verano que viene: dos litros por cada desagüe de la casa y una cucharada de aceite encima. Cuarenta segundos por sumidero.