← Todas las lecturas

Curiosidad · Del catálogo de Margen

Cayó 75 pisos en un ascensor y vivió 54 años más

Betty Lou Oliver tenía veinte años y llevaba ascensores en el Empire State Building. El sábado 28 de julio de 1945 cayó con uno de ellos setenta y cinco pisos, hasta el subsótano, y la sacaron viva. Vivió cincuenta y cuatro años más.

A las 9:40 de esa mañana, un bombardero B-25 que volaba hacia Newark se metió en la niebla y se incrustó en la cara norte del edificio, a la altura del piso 79. Murieron catorce personas: los tres tripulantes y once empleados que trabajaban en sábado. A Oliver la encontraron quemada en el piso 80 y la metieron en otra cabina para bajarla a la calle. El avión había cortado también los cables de esa cabina.

La salvaron dos cosas. Los cables cortados se habían enrollado en el foso del hueco y formaban un colchón de acero de varios metros. Y el aire de ese hueco, comprimido por la cabina que bajaba como un émbolo dentro de un tubo, frenó la caída en las últimas plantas. Llegó abajo consciente, con la pelvis, la espalda y el cuello rotos, y los bomberos tuvieron que abrir la cabina con hachas para sacarla.

Guinness sigue reconociendo esos setenta y cinco pisos como la caída en ascensor más larga que ha sobrevivido nadie, y en ochenta años nadie se ha acercado: un hueco así ya no se construye. El Empire State volvió a abrir sus oficinas el lunes.