← Todas las lecturas

Idea · Del catálogo de Margen

Tu peor cálculo de tiempo sigue siendo optimista

Roger Buehler reunió en 1994 a treinta y siete estudiantes de psicología de la Universidad Simon Fraser y les pidió dos fechas para entregar la tesis: la normal y la del peor escenario posible, esa en la que todo sale mal. Solo el 30 % cumplió la primera. Menos de la mitad cumplió la segunda.

La media prometida fue de 33,9 días; tardaron 55,5. Tú has dado esa segunda fecha alguna vez: el «como muy tarde, el viernes» que acabó siendo el jueves de la semana siguiente.

El fallo tiene una causa concreta. Cuando planeas, imaginas el trabajo —escribir, revisar, entregar— y no imaginas la gripe, la reunión que se alarga ni el archivo que no abre. Buehler lo comprobó por el otro lado: los estudiantes a los que se obligó a recordar cuánto habían tardado en trabajos parecidos afinaron mucho más.

Así que mañana, antes de prometer una fecha, no estimes: busca. Abre el calendario, encuentra la última vez que hiciste algo parecido, mira cuánto tardaste de verdad y da ese número. Si no hay precedente, coge tu cálculo y multiplícalo por 1,6, que es lo que se desviaron los de Simon Fraser.