
Experimento clásico de Kahneman: mete la mano en agua a 14 grados durante 60 segundos. Después, otra prueba igual, pero con 30 segundos extra en los que el agua sube un poco, a 15 grados. Objetivamente, la segunda es peor: el mismo mal rato y medio minuto más. Pues bien: la mayoría eligió repetir la segunda.
Es la regla del pico y el final: no recordamos las experiencias como fueron, sino por su momento más intenso y por cómo terminaron. La duración apenas cuenta. Un final algo mejor maquilla todo el recuerdo.
En un estudio con colonoscopias reales, los pacientes cuya prueba acababa con unos minutos suaves la recordaban como menos dolorosa y volvían más a revisarse.
Aplícalo con cabeza: el último día de las vacaciones pesa más que el quinto. Y una discusión, mejor cerrarla bien.