← Todas las lecturas

Curiosidad · Del catálogo de Margen

Nadie miró tu camiseta ridícula

En el año 2000, Thomas Gilovich hizo entrar a estudiantes en un aula llena llevando una camiseta con la cara de Barry Manilow, un cantante que les daba una vergüenza horrorosa. Luego les preguntó: ¿cuánta gente se habrá fijado? Calcularon que la mitad. La cifra real fue más o menos la mitad de eso.

Es el efecto foco: sobreestimamos sistemáticamente cuánto nos observan los demás. Como tú eres el protagonista absoluto de tu película, asumes que también sales en la de los otros. No sales: ellos están ocupados protagonizando la suya.

El mismo equipo lo comprobó con días de mal pelo, tropiezos y errores al hablar en público: la audiencia recuerda muchísimo menos de lo que temes.

La mancha en tu camisa que te amargó la comida, aquel comentario torpe de la reunión... nadie los tiene en la memoria. Solo tú, en bucle.