
El motor de un lavavajillas gasta poco: casi toda la factura se va en calentar el agua. Por eso la etiqueta energética europea, obligatoria en su formato actual desde marzo de 2021, mide el consumo del programa eco y no el del rápido. Tres números que están en el manual de cualquier máquina moderna:
1. Temperatura. El eco lava a unos 50 °C; el rápido, a 65 o 70. Cada grado se paga.
2. Tiempo. El eco dura de tres a cuatro horas porque compensa el agua tibia dejando actuar el detergente mucho más rato. La resistencia solo está encendida unos minutos de todo ese tiempo; el resto es esperar.
3. Consumo. Un ciclo eco ronda los 0,75 kWh; un programa corto se va a 1,3 o 1,5. Lavando a diario, la diferencia pasa de 200 kWh al año, lo que gasta una nevera pequeña entera.
El programa rápido tiene su sitio: vajilla poco sucia y una hora de margen. Para todo lo demás, pon el eco esta noche y usa el arranque diferido para que acabe cuando te levantes.