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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Alemania pagó la última letra de la Gran Guerra en 2010

69,9 millones de euros salieron de una cuenta pública alemana el 3 de octubre de 2010, el día del vigésimo aniversario de la reunificación. Era el último plazo de una deuda que había empezado con la Primera Guerra Mundial. Casi noventa y dos años después del armisticio, Alemania acabó de pagar el papel de 1914.

La cifra de partida la fijó la Comisión de Reparaciones en mayo de 1921, en lo que se llamó el Plan de Pagos de Londres: 132.000 millones de marcos oro. El marco oro se acuñaba a razón de 2.790 marcos por kilo de oro fino. La factura, convertida a metal, pesaba unas 47.000 toneladas. De esos 132.000 millones, solo 50.000 —los bonos A y B— se consideraron exigibles de verdad. El resto, los bonos C, quedó sin intereses y sin calendario, colgando de que Alemania algún día pudiera.

Alemania no podía y pidió prestado para pagar. El Plan Dawes, de 1924, colocó bonos alemanes entre inversores privados, sobre todo estadounidenses. El Plan Young, de 1929, puso más papel y estiró los plazos a lo largo de cincuenta y nueve años. Durante los años veinte, el dinero de las reparaciones salía del bolsillo de ahorradores estadounidenses que habían comprado bonos alemanes porque pagaban bien.

En 1931 llegó la Depresión y Alemania dejó de pagar. En 1932 la conferencia de Lausana enterró las reparaciones. Los bonos cayeron después: la moratoria de 1933 dejó fuera justo los empréstitos Dawes y Young, y Alemania suspendió su pago el 1 de julio de 1934. Del asunto no se volvió a hablar en veinte años.

La deuda volvió porque Bonn quería crédito. La República Federal de los años cincuenta quería volver a los mercados internacionales, y para eso tenía que arreglar lo del papel impagado que seguía en los cajones de medio mundo. En 1953, en el Acuerdo de Londres sobre las Deudas Exteriores Alemanas, los acreedores recortaron una parte del principal y Bonn aceptó devolver el resto a plazos. El principal se terminó de devolver en 1980, con Alemania todavía partida en dos. Con una condición que todos firmaron convencidos de que no llegaría nunca: los intereses acumulados de aquellos bonos quedaban aparcados hasta que Alemania volviera a ser un solo país.

Volvió a serlo el 3 de octubre de 1990.

El interés aparcado por el acuerdo de 1953 se convirtió en bonos a veinte años al 3 % con cinco sin amortizar: el cupón corrió desde 1990, la devolución empezó en 1995 y el último vencimiento cayó el 3 de octubre de 2010, veinte años exactos después de que el país volviera a ser uno.

Fue una transferencia de 69,9 millones de euros, los intereses de los bonos del Plan Young. Sin acto, sin firma y sin nadie delante. El expediente que se cerró esa mañana llevaba abierto desde el 28 de junio de 1919, el día de la firma en Versalles: noventa y un años y noventa y siete días.