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Idea · Del catálogo de Margen

Lanza una moneda (y no le hagas caso)

El truco no está en el azar. Está en el segundo que la moneda pasa en el aire.

Si dudas de verdad entre dos opciones — el trabajo nuevo o el de siempre, quedarte o mudarte, decirlo o callar — asigna cara a una y cruz a la otra, y lánzala. Mientras gira, escúchate: casi siempre notarás un deseo pequeño y clarísimo de que salga una de las dos. Y si al caer sientes una punzada de decepción, ahí lo tienes: acabas de descubrir tu respuesta, la que llevabas dentro tapada por la lista de pros y contras.

La moneda no decide nada. Solo te obliga a imaginar, durante un instante, que la decisión ya está tomada — y en ese ensayo general tu preferencia sale de su escondite. Por eso el final del truco es importante: recoge la moneda, guárdala y haz lo que has sentido, no lo que ha salido.