Hay mosquitos en Groenlandia, en Noruega, en Escocia, en Alaska. En Islandia, ni uno. Es de los pocos territorios habitados del planeta —junto a la Antártida— donde jamás te picará un mosquito.
La explicación más aceptada está en su clima caprichoso: en Islandia el tiempo se congela y se descongela varias veces por temporada. Cuando el mosquito calcula su ciclo —huevo, larva, pupa en el agua— un deshielo falso lo despierta antes de tiempo y la siguiente helada lo mata. Nunca le salen las cuentas.
En el Museo de Historia Natural islandés guardan un único ejemplar en un frasco de alcohol: uno que un científico cazó en los años ochenta dentro de la cabina de un avión recién llegado de Groenlandia. Es el único mosquito de Islandia, y está muerto.
Fuente: Icelandic Institute of Natural History