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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El animal que vive sin cerebro y sin sangre

Una estrella de mar no tiene cerebro. Tampoco sangre, ni corazón. En su lugar, bombea agua de mar filtrada por una red de canales internos: el océano mismo le hace de sistema circulatorio.

Su «pensamiento» está repartido: un anillo de nervios alrededor de la boca y una red que baja por cada brazo deciden, entre todos, hacia dónde ir. Ve con manchas oculares en la punta de los brazos, que distinguen luz y sombra.

Y luego está su truco más famoso: la regeneración. Si pierde un brazo, le crece otro. Algunas especies van más lejos: de un brazo cortado con un trozo del disco central puede regenerarse una estrella entera. Durante años, los pescadores que las troceaban para «eliminarlas» de los bancos de ostras estaban, sin saberlo, multiplicándolas.

La vida no necesita parecerse a nosotros para funcionar de maravilla.

Fuente: National Ocean Service (NOAA)