Un cubo de Rubik tiene exactamente 43.252.003.274.489.856.000 combinaciones posibles: 43 trillones. Si giraras una posición nueva cada segundo, necesitarías mil cuatrocientas veces la edad del universo para verlas todas.
Y sin embargo, desde cualquiera de esas posiciones, por enredada que parezca, el cubo se puede resolver en 20 movimientos o menos.
A esa cifra los matemáticos la llaman «el número de Dios»: la cantidad de pasos que necesitaría un solucionador perfecto y omnisciente. Demostrarla llevó 35 años de teoría y, al final, en 2010, una donación de tiempo de cálculo de Google: los ordenadores revisaron, por familias de simetría, todas las posiciones posibles.
Dentro del caos más famoso del mundo, el orden nunca está a más de veinte pasos. Hay algo casi consolador en eso.
Fuente: cube20.org