La cucharilla gira en la taza y el azúcar orbita como una galaxia de andar por casa.
Todo gira aquí dentro: el agua en el desagüe, las aspas del extractor, la mosca alrededor de la pera, nosotros dos alrededor de la mesa en elipses de costumbre.
Dicen que la Luna se aleja cuatro centímetros al año. Nosotros también nos alejamos a veces, un centímetro por discusión, y luego la gravedad — el café, la sopa, el frío— nos devuelve a la órbita de siempre.
Que no nos estudie ningún astrónomo: no entendería cómo dos cuerpos tan pequeños sostienen tanto cielo entre la nevera y la ventana.