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Poema · Del catálogo de Margen

La lavadora a las tres

A las tres de la mañana la lavadora entra en centrifugado y toda la casa aplaude.

Es el único que trabaja a esta hora: un corazón de hojalata dándole vueltas a lo nuestro, agua y jabón para la ropa que mañana fingirá que no ha pasado nada.

Yo tampoco duermo. Centrifugo: le doy vueltas a una frase de ayer, la aclaro, la escurro, la vuelvo a manchar de pensarla.

Deberíamos poder meternos así, programa corto, cuarenta grados, y salir limpios y arrugados, oliendo a azahar sintético, listos para que alguien nos tienda al sol.

La lavadora acaba con tres pitidos. Ella sí sabe terminar las cosas.