← Todas las lecturas

Poema · Del catálogo de Margen

La hora azul

Hay una hora que no es de nadie: ni del día que ya se rindió ni de la noche que aún no cobra.

En ella el mundo baja el tono, apaga sus argumentos, y las cosas se dicen la verdad en voz baja, sin testigos.

Los árboles se vuelven siluetas que ya no fingen ser árboles. Las ventanas dudan entre encenderse o no, como quien duda entre llamar o dejarlo estar.

Yo salgo a esta hora sin nombre porque es la única que no me exige ser alguien. Camino azul entre lo azul, borrado a medias, reconciliado con lo que no fui y con lo poco que todavía podría ser.

Dura tan poco que uno aprende a habitarla de prisa, a llenarse de esa calma provisional antes de que la noche encienda sus preguntas de siempre.

Luego oscurece del todo y volvemos a tener nombre, afiliación, deudas, cara. Pero por un momento fuimos solo esto: un color entre dos horas, sin obligación de durar.