
Si existiera una bañera lo bastante grande, Saturno flotaría en ella.
A pesar de ser un gigante —cabrían más de 700 Tierras dentro—, está hecho casi todo de gas, sobre todo hidrógeno y helio. Su densidad media es menor que la del agua, así que, en teoría, no se hundiría.
Es el único planeta del Sistema Solar del que se puede decir algo así. El resto, incluida la Tierra, se iría al fondo.