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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Cuando el pan costaba 200.000 millones

En 1914, un dólar costaba 4,2 marcos alemanes. En noviembre de 1923 costaba 4,2 billones. Entre medias, Alemania perdió una guerra, imprimió dinero para pagar sus deudas y las reparaciones, y entró en la hiperinflación más famosa de la historia: en su peor momento, los precios se duplicaban cada pocos días.

La vida diaria se volvió surrealista. Los sueldos se pagaban dos veces al día para que diera tiempo a gastarlos antes de que perdieran valor. Una barra de pan llegó a costar unos 200.000 millones de marcos. Los billetes se usaban para empapelar paredes y encender estufas, porque salía más barato quemar dinero que comprar leña. Los niños jugaban con fajos como si fueran bloques.

Lo arregló, en semanas, un truco de confianza: el Rentenmark, una moneda nueva respaldada por tierras. Un Rentenmark valía un billón de marcos viejos. La gente decidió creérselo, y funcionó.