Idea · Del catálogo de Margen
Subes el interruptor a ciegas y no sabes qué lo tiró

Estás cenando y la casa se apaga entera. Vas al cuadro con la linterna del móvil, ves ocho palancas blancas y una bajada, la subes, vuelve la luz y ahí se acaba tu investigación. A la semana siguiente pasa otra vez.
Lo que has subido casi siempre es el diferencial, y merece la pena saber qué acabas de hacer, porque ese aparato es el único del cuadro que está ahí por ti y no por los cables.
QUÉ HAY EN EL CUADRO
De izquierda a derecha suele haber tres familias. El interruptor general, que corta toda la vivienda. El diferencial, que es el ancho, el que lleva un botón pequeño con una T o una P impresa. Y los magnetotérmicos, los estrechos, uno por circuito: luces, enchufes, cocina, lavadora, aire.
Los magnetotérmicos protegen la instalación. Saltan cuando pides más corriente de la que aguanta el cable (has puesto el horno, el microondas y la vitrocerámica a la vez) o cuando hay un cortocircuito, que es un contacto directo entre dos cables. Protegen el cobre de tu pared para que no se caliente.
El diferencial protege a las personas, y funciona de otra manera. Compara la corriente que sale por el cable de fase con la que vuelve por el neutro. En un circuito sano, esos dos números son idénticos: todo lo que sale, vuelve. Si vuelve menos de lo que salió, la diferencia se está yendo por algún otro camino: por la tierra del aparato, por una tubería, por la humedad de una pared o por una persona que está tocando algo que no debería estar tocando.
El umbral doméstico habitual en España son 30 miliamperios, es decir, treinta milésimas de amperio. Comparado con los 40 amperios que puede dejar pasar el interruptor general de una vivienda, es una cantidad ridícula: el diferencial corta cuando se escapa menos de una milésima parte de lo que la casa entera es capaz de mover. Y corta rápido, en menos de tres décimas de segundo. Ese número no es un capricho del fabricante. La norma internacional que describe los efectos de la corriente eléctrica en el cuerpo humano, la IEC 60479-1, sitúa por ahí el orden de magnitud en el que una corriente que atraviesa el pecho empieza a poder alterar el ritmo del corazón. El aparato está calibrado para cortar antes de esa cifra y antes de ese tiempo.
EL BOTÓN QUE NADIE PULSA
Ese botón pequeño con la T no es un adorno ni un piloto: es una prueba. Al pulsarlo se provoca a propósito una fuga interna, y el diferencial debe saltar en el acto. Si lo pulsas y no salta, el aparato está averiado y lo que crees que te protege no te protege. Los fabricantes y las guías del reglamento español de baja tensión recomiendan hacer esa prueba cada pocos meses. Cuesta dos segundos y hay que volver a subir la palanca después, así que hazlo cuando no tengas nada crítico enchufado.
CÓMO ENCONTRAR EL CULPABLE, POR ORDEN
1. Baja todos los magnetotérmicos, los estrechos, uno a uno. Déjalos todos abajo. 2. Sube el diferencial. Si con todo lo demás bajado el diferencial no aguanta ni así, para aquí: la fuga está en la instalación fija, entre el cuadro y la pared, y eso es trabajo de electricista. 3. Si aguanta, ve subiendo los magnetotérmicos de uno en uno, esperando unos segundos entre uno y el siguiente. 4. Cuando el diferencial vuelva a caer, ya tienes el circuito. Anota cuál es, con el rotulador, en la etiqueta del cuadro: es información que vas a necesitar otra vez. 5. Baja ese circuito, desenchufa todo lo que cuelgue de él, vuelve a subirlo y ve enchufando los aparatos de uno en uno. El que la tire es el que tiene la fuga.
Los sospechosos habituales, por este orden: el termo eléctrico, cuya resistencia se pica con los años y empieza a escaparse por el agua; la lavadora y el lavavajillas; la secadora; la nevera vieja; la bomba del riego; y cualquier enchufe de exterior o de terraza después de una noche de lluvia. Ese último es, con diferencia, la causa más frecuente de los saltos que ocurren de madrugada y luego no se repiten.
DOS CASOS QUE DESPISTAN
A veces el culpable es la suma: cada aparato tiene una fuga minúscula y perfectamente legal, y ocho fugas minúsculas llegan juntas a los 30 miliamperios. Se nota porque el diferencial salta cuando coinciden varias cosas encendidas y aguanta perfectamente en cuanto apagas una cualquiera. Ahí hay que repartir la casa en dos diferenciales.
Y hay aparatos con electrónica —placas de inducción, variadores de velocidad de un motor, algunas bombas de calor— que generan fugas de un tipo que un diferencial antiguo interpreta mal y que exigen uno de clase A o superinmunizado. Si tu diferencial salta solo cuando enciendes la inducción y el aparato está bien, el que hay que cambiar es el del cuadro.
Y EL LÍMITE, DICHO CLARO
Si huele a quemado, si has visto una chispa, si el cuadro está caliente al tacto o si el diferencial salta en cuanto lo subes sin nada conectado, no se sube nada y se llama a un electricista.
Esta noche, antes de acostarte, pulsa el botón de la T y comprueba que salta. Si no salta, tienes un diferencial de adorno.