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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Jugaron 11 horas y 5 minutos y el marcador se rindió

La pista 18 de Wimbledon acogió el 22 de junio de 2010 el partido más largo de la historia del tenis: once horas y cinco minutos repartidos en tres días, con un marcador electrónico que se quedó clavado a mitad del quinto set. Jugaban John Isner, estadounidense de 2,08 metros y cabeza de serie número 23, y Nicolas Mahut, francés que había tenido que ganar tres rondas previas solo para entrar en el cuadro. Era primera ronda. Sobre el papel, un trámite de dos horas.

Aquella noche se suspendió por falta de luz con empate a dos sets: 6-4, 3-6, 6-7 y 7-6. El quinto ni siquiera había empezado. Wimbledon no tenía entonces desempate en el set decisivo: el quinto se ganaba por dos juegos de diferencia y no había tope. Si hacían falta cuarenta juegos, cuarenta.

El día 23 volvieron a la pista 18 a primera hora de la tarde y jugaron el quinto set de una sentada: siete horas y seis minutos sin que ninguno de los dos perdiera el saque. La luz se fue otra vez con el marcador en 59-59.

A mitad de esa segunda jornada pasó algo que no estaba previsto en ningún reglamento. Al llegar a 47-47, el marcador electrónico que IBM tenía instalado en la pista dejó de avanzar y se quedó clavado en esa cifra. El programa que llevaba los tanteos guardaba el número de juegos de cada set en un espacio pensado para partidos normales, y al pasarse de la cuenta dejó de mostrar nada. Hubo que reiniciar el sistema y meter el resultado a mano para que el público volviera a ver por dónde iban. El árbitro de silla siguió cantando el tanteo en voz alta; el marcador tardó unos minutos en volver a coincidir con él.

El 24 de junio, tercera jornada, la cosa duró poco más de una hora. Mahut sirvió abajo 68-69, Isner le devolvió un revés pegado a la línea que el francés ya no alcanzó, y a las cuatro y cuarenta y siete de la tarde se acabó: 70-68.

Los números del partido no se parecen a los de ningún otro. Ciento ochenta y tres juegos, cuando un partido largo de cinco sets ronda los cincuenta. El quinto set, él solo, duró ocho horas y once minutos, más que cualquier partido completo jugado antes o después. Isner sacó 113 saques directos y Mahut 103: entre los dos, más de doscientos, cuando el récord anterior de un partido estaba en 78. Mahut ganó 502 puntos e Isner 478, es decir, el que perdió ganó veinticuatro puntos más que el que ganó.

Al día siguiente Isner tenía que jugar la segunda ronda contra el neerlandés Thiemo de Bakker. Perdió 0-6, 3-6, 2-6 en setenta y cuatro minutos, más o menos lo que le había costado ganar los últimos cuatro juegos del día anterior.

El All England Club, el club que organiza Wimbledon, puso una placa junto a la pista 18 con el resultado y los nombres de los dos, y los organizadores de los cuatro grandes torneos empezaron a hablar de lo mismo: un cuadro no se puede planificar si un partido de primera ronda puede comerse tres días de pista. Wimbledon estrenó desempate en el quinto set en 2019, cuando se llegaba a 12-12. Desde 2022, los cuatro grandes juegan un desempate a diez puntos en cuanto el último set se pone 6-6.

Con la regla de hoy, aquel quinto set habría terminado en el juego trece. Se jugaron ciento treinta y ocho.