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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Un volcán borró el verano de 1816 y nació la bicicleta

El volcán Tambora, en la isla indonesia de Sumbawa, reventó el 10 de abril de 1815 y enfrió el planeta casi un grado: al año siguiente no hubo verano ni en Europa ni en Norteamérica. Nevó en junio en Nueva Inglaterra y se perdió el cereal desde Irlanda hasta Hungría. Dos años después, un funcionario forestal alemán salió a la calle con el primer aparato de dos ruedas en línea.

Entre las dos cosas hay un animal. Con el cereal se perdió la avena, y la avena era el combustible del transporte: el precio se disparó y en Centroeuropa se sacrificaron caballos que ya no había con qué alimentar. Karl Drais, funcionario del Gran Ducado de Baden, llevaba tiempo buscando una máquina para moverse sin depender de ellos. El 12 de junio de 1817 salió de Mannheim con un armazón de madera de veintidós kilos, sin pedales y sin frenos, que se empujaba con los pies contra el suelo. Hizo unos catorce kilómetros en poco más de una hora: cuatro veces lo que habría tardado andando.

La llamó Laufmaschine, máquina de correr. Drais no dejó escrito que la inventara por los caballos muertos; esa conexión la reconstruyó en los años noventa el historiador Hans-Erhard Lessing, cruzando las fechas del hambre con las de su taller, y hoy es la explicación aceptada. Drais registró su privilegio el 12 de enero de 1818 y murió arruinado en 1851, treinta y cuatro años antes de que otro fabricante le pusiera cadena y pedales.