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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El desierto más grande del mundo es blanco

Un desierto no se define por el calor, sino por la sed: menos de 250 milímetros de precipitación al año. Con esa vara de medir, el campeón no tiene dunas. La Antártida, con unos catorce millones de kilómetros cuadrados, supera con holgura al Sáhara (unos nueve millones) y es, oficialmente, el desierto más grande de la Tierra.

Su interior recibe alrededor de 50 milímetros al año, casi siempre en forma de nieve. Y en los valles secos de McMurdo la cosa se vuelve absurda: los vientos catabáticos, densos y veloces, evaporan cualquier humedad, y se calcula que allí no cae lluvia desde hace unos dos millones de años. Es un paisaje tan marciano que la NASA lo usa para probar instrumentos destinados a Marte.

La paradoja final es redonda: el lugar más seco del planeta guarda, congelada, alrededor del setenta por ciento de su agua dulce. El mayor desierto del mundo es, a la vez, su mayor depósito de agua. Solo que nadie puede beberla.