← Todas las lecturas

Curiosidad · Del catálogo de Margen

El primer bug fue una polilla

En 1947, el Mark II de Harvard empezó a fallar. Al abrir la máquina, el equipo encontró a la culpable: una polilla atrapada en uno de los relés. La sacaron con unas pinzas y la pegaron con celo en el cuaderno de registro.

Debajo escribieron, con humor de ingeniero: «primer caso real de un bug encontrado». La gracia estaba en que la palabra bug (bicho) ya se usaba desde tiempos de Edison para hablar de fallos técnicos. Aquel día, por una vez, el fallo era literalmente un bicho.

La anécdota se hizo célebre gracias a Grace Hopper, pionera de la programación que trabajaba en ese equipo. Y la polilla sigue existiendo: el cuaderno, con el insecto pegado, se conserva en un museo de Washington.

Fuente: Smithsonian National Museum of American History