Curiosidad · Del catálogo de Margen
Poon Lim pasó 133 días en una balsa y bajó andando

Poon Lim, segundo camarero del mercante británico Ben Lomond, llevaba dos días flotando en el Atlántico Sur cuando entendió que nadie venía a buscarlo. El submarino alemán U-172 había hundido su barco el 23 de noviembre de 1942, a unas 750 millas al este de Brasil, y el Ben Lomond se fue al fondo en dos minutos. Lim se subió a una balsa de madera de dos metros y medio de lado, con latas de galleta, azúcar y unos cuarenta litros de agua, y se quedó allí 133 días: el récord de supervivencia en solitario en una balsa que nadie ha batido, y del que salió andando.
Lo asombroso es la ingeniería. Desmontó la linterna de la balsa para sacarle el muelle y con el alambre dobló un anzuelo; deshiló la cuerda salvavidas para trenzar el sedal; usó galleta mojada de cebo. Cuando pescaba de más, secaba el pescado en un cordel atado a la lona. Cazó una gaviota que se le posó en el toldo. Recogía lluvia en el lienzo y se tiraba al agua dos veces al día para no perder músculo.
El 5 de abril de 1943 lo recogieron tres pescadores brasileños a la altura de Belém. Había perdido nueve kilos y llegó a la orilla por su pie. Jorge VI le dio la Medalla del Imperio Británico y la Marina británica metió sus trucos en los manuales de supervivencia, donde siguen.