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Relato · Del catálogo de Margen

Me pagan por vigilar una pared con un clavo

Lunes 3. El retablo salió el viernes para el taller de restauración de la capital. Yo soy Encarna Buey, vigilante de sala del museo diocesano de Villasbuenas, y esta mañana he fichado a las diez y me he puesto en mi silla, delante de una pared de cuatro metros con un clavo y la cartela, el letrero con el nombre de la obra, debajo.

Martes 4. Isidro Mellado, el conservador, ha traído un cartel que dice OBRA EN RESTAURACIÓN y lo ha colgado del clavo. Le he preguntado si no podía pasarme a la sala de los marfiles, que es la que tiene calefacción. Dice que la póliza del seguro obliga a tener vigilante en toda sala abierta al público y que la tres está abierta.

Miércoles 5. Treinta y un niños de sexto. La maestra me ha pedido que les explique la pieza. Se la he explicado: tabla central con la Dormición, el tránsito de la Virgen, cuatro escenas a los lados, el donante arrodillado abajo a la izquierda con la nariz rota desde la guerra. Se han puesto a dibujarla. Dos la han dibujado con la nariz rota.

Jueves 6. Un matrimonio holandés ha preguntado qué había ahí. Se lo he contado despacio, con el cartel de testigo. Al salir me han dicho que era lo mejor del museo.

Viernes 7. Alguien ha dejado una moneda de dos euros en el suelo, debajo del clavo. No la he tocado. A las dos había tres.

Lunes 10. Isidro dice que deje de contar el retablo, que la gente se para y se forma grupo, y que un grupo delante de una pared llama más la atención que el cartel. Le he preguntado qué hago entonces. Dice: vigilar.

Martes 11. Las monedas de debajo del clavo son ya catorce y tres botones. Isidro las ha recogido y las ha echado en el cepillo de la capilla, que lleva todo el mes en nueve euros.

Miércoles 12. Han llamado del taller: llega mañana a las ocho. Isidro ha venido a la sala y se ha quedado un rato mirando el clavo.

Jueves 13. A las nueve y veinte lo han colgado. Ha venido el obispado a hacer la foto y Isidro me ha pedido que me ponga al lado, que así se ve el tamaño. Dos semanas vigilando el clavo y hoy soy el metro.