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Poema · Del catálogo de Margen
En la lonja el precio baja hasta que alguien grita

Catorce euros la caja, dice el reloj de la lonja a las cinco y diez, y el número empieza a caer: trece con ochenta, trece con veinte, y los compradores dejan que se enfríe.
Amelia, patrona del Nuevo Ruiseñor, ha sacado cuarenta cajas de sardina y mira el número, no a los hombres.
A los doce con cuarenta alguien grita. Se acabó esa caja. Amelia se gira hacia el segundo puesto y dice, sin levantar la voz: —Y todavía huele a esta noche.