
Cada pequeña acción es un voto a favor de la persona en la que te estás convirtiendo. Esa es la idea central de «Hábitos atómicos», de James Clear, y no va de fuerza de voluntad, sino de identidad.
Clear distingue tres capas de cambio: los resultados (perder cinco kilos), los procesos (ir al gimnasio) y la identidad (ser alguien que entrena). Casi todo el mundo empieza por la primera capa. El cambio que dura empieza por la última: no se trata de correr un maratón, sino de convertirte en corredor. Al corredor no le cuesta salir a correr; le costaría no hacerlo.
Ninguna acción aislada te transforma, igual que un voto no decide unas elecciones. Pero los votos se acumulan. No te preguntes qué quieres conseguir. Pregúntate quién quieres ser, y empieza a votar.