
Se repite mil veces que la Gran Muralla china es lo único construido por el hombre visible desde el espacio. Es falso.
A simple vista, desde la órbita terrestre, la muralla no se distingue: es larguísima, sí, pero demasiado estrecha y del mismo color que el terreno que la rodea. Varios astronautas lo han confirmado.
Los mitos también se heredan, repetidos hasta parecer ciertos. Por eso conviene preguntar de dónde salió cada «dato».