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Curiosidad · Del catálogo de Margen

Beethoven oía la música con los dientes

Beethoven empezó a perder oído hacia los 27 años, y hacia el final apenas oía nada. Aun así compuso ya sordo algunas de sus obras más colosales. ¿Cómo? En parte, gracias a un truco físico: según varios testimonios de la época, apoyaba una varilla en el piano y la mordía. Las vibraciones viajaban por el hueso de la mandíbula hasta el oído interno, saltándose la parte dañada. Es el mismo principio, la conducción ósea, que hoy usan muchos audífonos y auriculares deportivos.

El momento más famoso llegó en 1824, en el estreno de la Novena sinfonía en Viena. Beethoven, de espaldas al público, siguió marcando el tempo cuando la orquesta ya había terminado. La contralto Caroline Unger tuvo que girarle con suavidad para que viera lo que no podía oír: el teatro entero en pie, aplaudiendo.

Vio su triunfo en vez de escucharlo.