Relato · Del catálogo de Margen
Nueve enmiendas a la receta del salmorejo de Fuensanta

Salmorejo de la tía Fuensanta. Publicado por Ildefonso Lucientes, taxista, en la hoja de la escalera del número 14, portal B, el martes 7, con permiso de su tía Fuensanta Robledo, modista jubilada del segundo izquierda. Nueve enmiendas llegaron después.
Un kilo de tomates maduros, doscientos gramos de pan del día anterior, un diente de ajo, aceite de oliva, sal y un chorrito de vinagre. Se tritura todo junto y se sirve frío, con huevo duro y jamón por encima.
Enmienda primera. Miércoles 8, sobre sin sello, por debajo de la puerta: «Ildefonso, el pan no es del día anterior. Es de dos días. El del día anterior todavía tiene miga blanda y la miga blanda se bebe el aceite y luego te quejas. Tu tía Fuensanta.»
Enmienda segunda. Jueves 9: «Doscientos gramos tampoco. Doscientos cincuenta, pesados en la balanza, no a ojo. A ojo pesas siempre de menos porque tienes la mano de tu padre.»
Enmienda tercera. Viernes 10: «Tomate de pera y maduro de verdad, de los que huelen a la mata. Si lo vas a hacer en febrero, no lo hagas. Haz otra cosa.»
Enmienda cuarta. Sábado 11, dos folios: «Medio diente de ajo, y escaldado treinta segundos. Un diente entero se repite siete horas. Tú llevas el taxi de la estación y la gente se sube a tu coche con las ventanillas subidas. Piensa en los demás.»
Enmienda quinta. Lunes 13, en mayúsculas: «DONDE DICE UN CHORRITO DE VINAGRE, QUE NO DIGA NADA. En esta casa no ha entrado vinagre en un salmorejo. El vinagre es para los que no tienen tomate.»
Enmienda sexta. Martes 14: «El aceite no se tritura con lo demás. Se echa a hilo fino al final, con la máquina en marcha, o se te corta y te sale una cosa naranja y triste. Y no me discutas esto, que llevo cuarenta y un años cosiendo y cincuenta y cinco haciendo salmorejo.»
Enmienda séptima. Miércoles 15, a las seis y cuarenta de la mañana, hora a la que el portero la vio echarla por la ranura: «La sal, después del aceite. Nunca antes. Esto no lo discuto. Y ayer subió la del tercero con un cuaderno a preguntarme por tu hoja.»
Enmienda octava. Jueves 16, tres palabras: «Picado, no taquitos.»
Enmienda novena. Viernes 17, en una cuartilla doblada en cuatro: «Ildefonso, una cosa más y te dejo en paz. La receta que has publicado no es la mía. Es la que le di a la del tercero en 2004, y a esa le puse el vinagre a propósito. Dime quién te la ha pasado, aunque me lo imagino. El domingo te mando la buena y la copias entera, sin tocar una coma.»
Ildefonso Lucientes imprimió la hoja del martes siguiente con otro título y una línea debajo, en letra pequeña: «Salmorejo de la tía Fuensanta, versión buena. La del martes 7 era de la señora del tercero. Enmiendas, al portal B, y por favor de una en una.»