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Microrrelato · Del catálogo de Margen

Pilar aparca a la séptima y el examinador no firma

—Ya está, Braulio. Sal del coche y firma. —No he firmado, Pilar. —He aparcado a la primera. Bueno, a la séptima en dos años, pero hoy a la primera. —El aparcamiento estaba impecable. El minuto cuatro, no. —¿Qué pasó en el minuto cuatro? —Te comiste una línea continua para esquivar una furgoneta de reparto. Cuarenta centímetros. Y venía un ciclista de frente por el otro carril. —No vi ningún ciclista. —Ese es el problema. No la línea. —Braulio, llevas veintidós años de examinador y me conoces. Tengo cincuenta y ocho, soy peluquera y el salón se ha mudado al polígono, donde no llega el autobús. Si no me sacas el carné, en marzo cierro. —Lo sé. Me cortaste el pelo doce años. Y el mes pasado firmé a un chico que tampoco vio a nadie. —¿Y qué pasó? —Nada. Que ahora tiene carné. —Entonces fírmame a mí. —Puedo firmarte hoy y te lo crees, o puedes venir el martes conmigo a la ronda a las ocho y aprendes a mirar el carril de la izquierda antes de invadirlo. Elige tú. —El martes a las ocho. —A las ocho menos cuarto, Pilar. Y sales tú del garaje.