Curiosidad · Del catálogo de Margen
Vesna cayó 10.160 metros y volvió a la oficina

Vesna Vulović cayó 10.160 metros dentro de la cola de un avión, sobrevivió y acabó de administrativa en la misma compañía. Fue el 26 de enero de 1972: una bomba partió en dos el vuelo 367 de la yugoslava JAT sobre Srbská Kamenice, en la antigua Checoslovaquia. De los veintiocho pasajeros y tripulantes, únicamente ella llegó viva al suelo.
Vulović, azafata de veintidós años, ni siquiera tenía que estar allí: la compañía la había confundido con otra tripulante homónima, y ella no corrigió el error porque quería conocer Copenhague. Cayó encajada entre un carro de comidas y el suelo del fuselaje trasero, sobre una ladera nevada y muy inclinada que funcionó de rampa.
La encontró Bruno Honke, vecino y antiguo enfermero de campaña de la Segunda Guerra Mundial, y la mantuvo viva hasta la llegada de los médicos. Veintisiete días en coma, el cráneo fracturado, tres vértebras aplastadas, las dos piernas y la pelvis. Le pronosticaron que no volvería a caminar; volvió a caminar, cojeando.
Volvió también a JAT, que no la dejó pisar una cabina nunca más: le dieron una mesa y contratos de carga que negociar hasta 1990, cuando la despidieron por manifestarse contra Milošević.
Nunca recordó la caída. El Guinness le reconoce el récord de mayor caída sobrevivida sin paracaídas; en 2009 dos periodistas checos sostuvieron que el aparato volaba considerablemente más bajo, la comisión oficial no rectificó el expediente y el récord continúa donde estaba.