← Todas las lecturas

Por capítulos · El puerto de los nombres cambiados · Del catálogo de Margen

Capitulo 4. Todo el mundo miente en marea alta

Estivill acepto verla en un bar del rompeolas, uno de esos sitios que solo abren para pescadores y para gente que necesita hablar donde no hay camaras. Habia envejecido mal, con el envejecimiento del que duerme poco y con las luces encendidas. Cuando la vio entrar, no sonrio. Los cobardes que han sido valientes una vez en la vida no sonrien.

-Sabia que vendrias -dijo-. En cuanto supe lo del cuerpo. Tenia que ser cuestion de dias.

-Cuentame lo de mi hermano. Y no me mientas, Marc, porque he aprendido a oler tus mentiras desde el otro lado de la ciudad.

Le conto una version que casi encajaba. Que Aleix trabajaba de estibador y una noche vio lo que no debia: un contenedor que en vez de piezas de maquinaria traia gente, catorce personas, y dos que ya no respiraban. Que Aleix amenazo con hablar. Que Restany y los suyos decidieron que un estibador con conciencia es un cabo suelto. Y que el, Estivill, para salvarle la vida, le fabrico un nombre nuevo y lo saco del pais en el mismo tipo de contenedor que iba a denunciar.

-No lo mataron -dijo Estivill-. Lo desaparecimos para que no lo mataran. Le di una identidad y un billete y le hice jurar que no volveria. Y no volvio. Durante veinte anos no volvio.

-Hasta ahora.

-Hasta ahora. -Estivill se paso la mano por la cara-. El muerto de la darsena era el correo. El hombre que Aleix mandaba de vez en cuando para saber que estabas bien. Le cortaron las manos porque llevaba encima la unica prueba de que Aleix sigue vivo: esa foto. Alguien no quiere que tu hermano vuelva, Nuria. Y ahora que tu estas removiendolo todo, ese alguien tampoco te quiere a ti.

Casi encajaba. Encajaba tan bien que a Anglada le dolio. Pero llevaba veinte anos siendo policia y algo en aquella historia estaba demasiado ordenado, demasiado dispuesto para consolarla. Una verdad usada como cebo sigue siendo un anzuelo.

-Por que la foto la tenias tu -dijo despacio-. La original. Estuviste en mi casa. Escribiste el sigue vivo en el reverso. Como tenias tu la foto que llevaba el muerto, Marc, si al muerto se la robaron?

Estivill palidecio. Abrio la boca. Y en ese momento las luces del bar se apagaron de golpe, y por la ventana Anglada vio los faros de un coche que llevaba demasiado rato parado fuera, con el motor encendido, en marea alta, cuando en aquel rompeolas nunca aparcaba nadie.