Curiosidad · Del catálogo de Margen
Estados Unidos pagó pensiones de su guerra civil hasta 2020

Irene Triplett murió el 31 de mayo de 2020 en una residencia de ancianos de Wilkesboro, Carolina del Norte. Con ella se acabó la última pensión que Estados Unidos pagaba por su guerra civil, terminada en 1865: 73,13 dólares al mes que le ingresaba el Departamento de Asuntos de Veteranos.
La cuenta que lo hace posible no es de archivo, es de familia. Su padre, Mose Triplett, nació en 1846, se alistó a los dieciséis con el ejército confederado, desertó en 1863 unas semanas antes de la batalla de Gettysburg y volvió a alistarse, esta vez con la Unión. En 1924, viudo y con setenta y ocho años, se casó con Elida Hall, de veintisiete. Irene nació en 1930, cuando su padre tenía ochenta y tres.
Las leyes de pensiones de veteranos preveían ese caso: la hija de un excombatiente que quedara incapacitada antes de la mayoría de edad cobraba una ayuda de por vida. Irene tenía una discapacidad intelectual, nunca pudo trabajar y cobró ese cheque desde que murió su padre, en 1938, hasta que murió ella.
Mose Triplett llegó a viajar a la reunión del 75.º aniversario de Gettysburg, en julio de 1938, y murió ese mismo mes. Su hija llegó a la pandemia. Entre el primer disparo de aquella guerra, en 1861, y el último cheque que pagó hay ciento cincuenta y nueve años y solo tres personas: un soldado, su segunda mujer y una hija.