← Todas las lecturas

Curiosidad · Del catálogo de Margen

El incendio que salvó una biblioteca

Asurbanipal, rey de Asiria en el siglo VII a. C., hizo algo rarísimo para un monarca de su época: aprendió a leer y escribir. Y montó en Nínive una biblioteca monumental, con decenas de miles de tablillas de arcilla sobre medicina, astronomía, rituales y literatura.

En el 612 a. C., babilonios y medos arrasaron Nínive y el palacio ardió. Con cualquier biblioteca de papiro o pergamino, ahí habría acabado todo. Pero la arcilla no arde: se cuece. El incendio que destruyó el edificio endureció las tablillas y las ayudó a sobrevivir enterradas más de dos mil años.

Entre lo rescatado, excavado desde el siglo XIX y conservado en gran parte en el Museo Británico, apareció la joya: el Poema de Gilgamesh, una de las obras literarias más antiguas de la humanidad.

La biblioteca sobrevivió gracias a lo que debía destruirla.