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Curiosidad · Del catálogo de Margen

El billete de 100.000 dólares que no puedes tener

En diciembre de 1934, la imprenta del Tesoro de Estados Unidos empezó a estampar el billete más grande de su historia: cien mil dólares, con el retrato de Woodrow Wilson y el sello dorado de los certificados de oro.

Ningún ciudadano llegó a tocarlo. No se diseñó para tiendas ni para bancos de barrio: servía únicamente para mover dinero entre la Reserva Federal y el Tesoro, en una época en que las transferencias electrónicas no existían y los grandes pagos oficiales viajaban en papel. Se imprimieron unos 42.000 ejemplares en apenas unas semanas.

Cuando la electrónica jubiló al papel, se retiraron y se destruyeron casi todos. Los pocos que sobreviven siguen siendo propiedad del Gobierno: la ley prohíbe a un particular poseer uno, por mucho que ofrezca. Solo pueden verse en vitrinas, como las del museo Smithsonian.

El mayor billete que circuló de verdad fue el de 10.000 dólares, retirado en 1969; desde entonces, el techo en la calle es el de cien. El de cien mil sigue existiendo, técnicamente válido y encerrado para siempre: dinero real que jamás podrá gastarse.