
En septiembre de 1519 zarparon de Sanlúcar de Barrameda cinco naves y unos 240 hombres al mando de Magallanes. Tres años después volvió una sola, la Victoria, con 18 supervivientes esqueléticos a bordo. Magallanes no estaba entre ellos: había muerto en Filipinas. Quien completó la hazaña fue un marino de Guetaria, Juan Sebastián Elcano.
En la escala final del viaje, en Cabo Verde, les esperaba una sorpresa inquietante: su diario de a bordo, llevado con precisión obsesiva, iba un día por detrás del calendario. Habían «perdido» 24 horas sin saltarse ni una anotación. Eran los primeros humanos en comprobar en carne propia que dar la vuelta al mundo hacia el oeste te roba un día.
Carlos I le concedió a Elcano un escudo de armas con un globo terráqueo y una frase en latín: «Fuiste el primero en rodearme». Pocas veces un jefe ha escrito una carta de recomendación mejor.